Estoy seguro que a varios de ustedes les ha tocado la desagradable experiencia de tener como compañero de clases o trabajo a un tipo que cree ser la conciencia de uno.
Ahora mismo estoy pasando por esta desagradable experiencia, gracias a un zoquete que se pasa diciéndome que me comporte así o asá. El trata de caerme bien, pero su actitud apesta peor que un zorrillo muerto encerrado en un Volkswagen Escarabajo estacionado en medio de cualquier desierto.
Ayer a punto estuve de romperle la cara, pero por desgracia habían demasiados testigos en las cercanías.
El caso fue el siguiente: anteayer fui con unos amigos de la maestría que estoy siguiendo y unos profesores a tomar unas cervezas a un café-bar. Ordené una cerveza fuerte (7,2% alcohol), teniendo en cuenta que tenía la plata suficiente para ella.
Luego de tomarla, puse la plata en la chancha que se había organizado y me fui a mi casa.
Pero ayer iba camino a la biblioteca para sacar un libro que necesitaba y me encuentro con este monse. Y lo primero que me espeta es que por qué no pague también el consumo de los profesores, ya que el tuvo que pagarles la cuenta de ellos...
¿Pero cuando mierda este imbécil mencionó que también tenía que pagarle el consumo a los profesores? Yo le expliqué que esa era la última plata que llevaba conmigo aquel día, a lo cual me dijo que por qué no le pedí prestado a alguien de por allí. Siguió con su estúpida monserga, mientras que yo trataba de controlarme para no arrearle un par de puños.
Finalmente se cansó y se despidió, pero ya me había cagado el día.
Por lo visto este zoquete se equivocó de carrera. Mejor se metía a la facultad de Teología, en lugar de seguir la facultad de Historia y joder la paciencia de los demás.
Así que seguiré aplicándole la Ley del Hielo y haré oídos sordos a sus monsergas. A ver si así me deja en paz .
Y si de nuevo empiezo a dibujar alimañas, será por culpa de ese tarugo. Al cual lo dibujaría como un zorro metiche con unos libros de autoayuda bajo el brazo.
sábado, 26 de mayo de 2007
Me revienta la gente que se alucina mi conciencia
Publicado por
Comandante Bigotes
en
6:14 a.m.
No han caído bombas
Etiquetas: alimañas, cerveza, conciencia, maestría, monserga, plata, zoquete
viernes, 4 de mayo de 2007
Un reto
Propongo el siguiente reto a todas las alimañas:
Como en Inciclopedia falta este artículo, quiero ver quién se atreve a redactarlo.
¿Cómo hacerlo? Muy sencillo.
Se entra a ese enlace, se abre una cuenta en Inciclopedia y se siguen al pie de la letra las instrucciones.
Luego de publicarlo, tocar madera para que no sea borrado.
Espero ver pronto ese artículo en Inciclopedia.
Publicado por
Comandante Bigotes
en
4:13 p.m.
No han caído bombas
Etiquetas: alimañas, artículo, Inciclopedia, reto
viernes, 13 de abril de 2007
Esta película sí que me ha gustado
Reparto:
Mark Wahlberg ... Bob Lee Swagger, francotirador de los Marines.
Michael Peña ... Nick Memphis, agente del FBI.
Danny Glover ... Coronel Isaac Johnson, cabecilla de la conspiración.
Kate Mara ... Sarah Fenn, viuda del marcador de blancos.
Elias Koteas ... Jack Payne
Rhona Mitra ... Alourdes Galindo
Ned Beatty ... Senador Charles F. Meachum, cabecilla de la conspiración.
Jonathan Walker ... Louis Dobbler
Justin Louis ... Howard Purnell
Tate Donovan ... Russ Turner
Rade Serbedzija ... Michael Sandor (como Rade Serbedgia)
Alan C. Peterson ... Agente de Policía Stanley Timmons
Lane Garrison ... Donnie Fenn
Zak Santiago ... agente experimentado
Michael-Ann Connor ... agente principiante
Mas información en el siguiente enlace.
Hoy fue el estreno de "El Tirador" en mi ciudad. Y sin pensarlo dos veces, me dirigí a verla.
Siendo un fanático de las armas (especialmente de los fusiles de francotirador), sobra decir que fui el primero en entrar a la sala.
Apenas se apagaron las luces y empezó a proyectarse la película, no me moví de mi asiento para nada del mundo.
Desde el comienzo, se nota que es una película que vale la pena ver. Especialmente por las escenas de combate en Etiopía, la muerte del marcador de blancos y el derribo de un helicóptero con un fusil Barrett.
Tres años mas tarde,nuestro protagonista es involucrado en una conspiración, donde matan a un cura etíope con un fusil calibre .50 (12,7x99mm)montado sobre un trípode a control remoto. Hieren al francotirador, este huye y se le acusa de haber matado al presidente.
Tras despistar a sus perseguidores por un tiempo, tendrá que curar sus heridas el solo. Busca a la viuda de su amigo, para que termine de operar.

Luego empieza a atar cabos con ayuda de un agente del FBI que luego le ayudara a infiltrarse en la casa de un oficial del Gobierno que tiene información respecto a la conspiración. Luego de obtener la información, el oficial se pega un tiro.
Para presionarlo, secuestran a la chica. Pero con algo de estrategia logra tener en la mano a los dos cabecillas de la conspiración (un congresista y un coronel). Se deja capturar y tras una sumaria reunión con varios oficiales del gobierno, es puesto en libertad.
Pero como uno de los cabecillas salió libre de polvo y paja en aquella reunión, nuestro francotirador decide tomar cartas en el asunto, liquidando a los dos cabecillas en una cabaña
Si no vas a verla, Dross irá a buscarte y te dará un headshot.
Mi puntaje: 10/10
Publicado por
Comandante Bigotes
en
2:50 p.m.
No han caído bombas
Etiquetas: balazos, conspiración, Dross, fusiles, headshot, película, Tirador
miércoles, 11 de abril de 2007
Vacaciones de Pascua
Ayer volví de un pueblo a donde fui a celebrar la Pascua, así que traje conmigo unas cuantas fotos.
Jueves Santo
Tomé el tren de la mañana. Y siempre fiel a mi costumbre, fui en Segunda Clase. Como todo criminal de guerra y tacaño joputa que se respete.
Viernes Santo
Estuve paseándome por el pueblo a bordo del escúter que me tenían reservado.
Sábado de Gloria
¡Salud!, con un vaso de aguardiente casero de ciruelas.
Domingo de Resurrección
Asistí a la Misa de Resurrección. Aquí esta a punto de empezar el ritual de las tres vueltas alrededor de la iglesia en sentido anti-horario.
Y luego de dormir un buen rato, un desayuno pascual como Dios manda: picadillo de cordero, huevos hervidos coloreados, cebollita china, tomate y pasteles.
¡Felices Pascuas!
Publicado por
Comandante Bigotes
en
12:53 a.m.
No han caído bombas
Etiquetas: aguardiente, escúter, fotos, Semana Santa, tacaño, tren, Vacaciones de Pascua
miércoles, 4 de abril de 2007
Videos graciosos # 1
Hoy tengo el honor de presentar el video titulado “El retorno de Triumph”.
Disfrútenlo.
Publicado por
Comandante Bigotes
en
10:22 a.m.
No han caído bombas
Etiquetas: Triumph the insult dog, videos graciosos, youtube
domingo, 1 de abril de 2007
El espía que cayó bajo (muy, pero muy bajo)
Hoy me levanté con ganas de emular a Salman Rushdie, así que procederé a publicar mi relato impublicable, el cual iba a ser el segundo capítulo de la novela que tuve que cancelar.
Tan inspirado estaba en aquel momento, que empecé a escribir mi novela desde el segundo capítulo. Pero vayamos al grano, aquí está.
¡ADVERTENCIA!
El siguiente relato es políticamente incorrecto y no debería ser leído por nadie.
Su contenido puede ofender a ciertas categorías.
Si formas parte de una de esas categorías, no sigas leyendo y lárgate de mi blog.
P.S: Que conste que se los advertí, ¿eh?
Le Cateau, Francia, mayo de 1940
Hasta aquí llegó el Pelzkommando “Die Tiere”, luego de haber participado en las campañas de Dinamarca, Noruega y
Bélgica. Dinamarca fue casi un paseo militar, pero los noruegos no se rindieron tan fácilmente. Después de oponer cierta resistencia,
finalmente se rindieron ante el avasallador número de tropas alemanas que fueron enviadas allí. Los holandeses y los belgas también
resistieron heroicamente, pero sus ejércitos fueron avasallados por el Wehrmacht y la Luftwaffe.
Por donde quiera que pasaban los miembros del Pelzkommando “Die Tiere” llamaban la atención de los habitantes,
ya sean estos citadinos o rurales. Casi todos los miraban con cierto temor y respeto, incluso algunos de ellos eran lo suficientemente
audaces como para acercarse a pedirles que sean fotografiados a cambio de una módica suma de dinero.
Pero ellos, a instancia del Teniente Hartmann, rechazaban amablemente la oferta. Lo habitual era que les tomen fotos a hurtadillas,
pero ellos no podían hacer nada al respecto. La mala suerte dio que uno de esos fotógrafos ocultos sea un espía británico,
que envió las fotos a Downing Street en menos de lo que canta un gallo. La primera reacción del Servicio Secreto Británico
fue de llevar a la Corte Marcial al espía, por burlarse de ellos. Pero este les convenció que eso fue lo que vio en Noruega,
llamando como testigos a otros dos espías que habían operado allí.
Y como la duda flotaba en el aire respecto a esta unidad especial, el Director del Servicio Secreto Británico, Lord Winchester,
decidió convocar una reunión especial de los estrategas para ver que se podía hacer al respecto.
La reunión tuvo lugar en un bunker subterráneo secreto de la base de Biggin Hill.
Cuando todos los estrategas estuvieron allí reunidos, Lord Winchester abrió la reunión diciendo:
-Caballeros, ¿qué me pueden decir sobre estas fotografías hechas en Noruega por el agente “Cobra”?
-¡Son una burla hacia el Servicio Secreto! Propongo el inmediato internamiento de ese agente en un asilo de lunáticos.
Hay que ser demente para enviar semejante montaje al Servicio Secreto... , dijo Lord Cadbury
-Pero Lord Cadbury, ¿no habéis leído el informe del laboratorio fotográfico y el testimonio que dieron los otros dos agentes en la Corte Marcial? –dijo Sir Chester.
-Es cierto, Lord Cadbury -dijo Sir Roberts. Debería dejar abierta la posibilidad de la existencia de una unidad especial de este tipo.
-Tenéis razón, Sir Roberts, -dijo Lord Cadbury. Creo que deberíamos aprofundar más las investigaciones al respecto de esta unidad. ¿Qué novedades hay sobre ella?
-Según uno de nuestros agentes, ahora se halla maniobrando en las cercanías de la frontera holandesa.
Su informe menciona que el Pelzkommando “Die Tiere” está siempre en movimiento. No suele quedarse mucho tiempo en un mismo sitio –dijo Sir Chester.
-¿Alguna otra información valiosa? –dijo Lord Winchester.
-Según otro agente, esta unidad es una disciplinaria. Sus miembros han cometido diversos crímenes, y ahora están pagando su condena luego de haber sido
transformados parcialmente en animales por medio de la genética. No hay que olvidar que ellos tienen las mismas capacidades que los animales:
visión nocturna, oído y olfato muy finos. Va a ser muy difícil ponerlos bajo seguimiento, perderíamos a cualquier agente –dijo Sir Roberts.
-Yo tengo una idea –dijo Sir Chester. Conozco al agente perfecto para esta misión...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
....
...
...
...
....
Esos puntos suspensivos ya sembraron la duda en ti, ¿verdad?
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
De veras que admiro tu paciencia. Tienes un don muy valioso.
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
....
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
¿Acaso no quieres saber como continua esta historia?
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
¡Yo sé que puedes continuar! ¡Animo!
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
....
....
....
...
...
...
...
...
...
...
¿O acaso ya se te adormeció el dedo de tanto darle a la rueda del mouse?
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
....
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
....
...
...
...
Creo que ya no tienes ganas de saber como termina este relato, ¿verdad?
...
...
...
...
...
...
....
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
....
....
...
...
...
...
...
...
...
...
...
Pues no lo creo. El suspenso te mata y eso lo sabes mejor que yo
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
....
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
Vamos, el final esta cerca.
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
....
....
....
....
....
...
...
...
....
....
...
...
...
....
...
....
....
...
...
...
....
....
....
....
.....
...
...
....
....
....
....
....
....
.....
Solo un poco, ¡un poquiiito mas!
...
...
...
...
...
....
....
....
....
....
....
....
....
....
....
....
....
....
.....
....
...
....
...
...
...
...
...
....
....
....
....
....
....
...
....
.....
....
....
....
.....
...
....
....
....
....
.....
....
....
....
....
....
.....
.....
.....
....
.....
....
....
.....
.....
......
.....
..........................
.........................
...........................
...............................
..................................
...................................
.................................
.................................
...............................
..............................
.................................
....................................
.........................................
.................................................
.......................................................
.......................................................................
........................................................................
.......................................................................
...........................................................................
..............................................................................
...............................................................................
........................................................................
.....................................................................
..................................................................
...................................................................
..............................................................
..............................................................
...............................................................
.................................................................
.................................................................
....................................................................
...................................................................
.................................................................
................................................................
....................................................................
.......................................................................
......................................................................
..........................................................................
..........................................................................
........................................................................
......................................................................
.....................................................................
..................................................................
................................................................
...................................................................
..............................................................................
.............................................................................
...................................................................................
.....................................................................................
.....................................................................................
¿De veras creyeron que lo iba a publicar completo? ¡En sus sueños!
¡Feliz Día de los Inocentes!
Publicado por
Comandante Bigotes
en
7:05 a.m.
No han caído bombas
Etiquetas: 1 de abril, alimañas, broma, Día de los Inocentes, políticamente incorrecto, relato impublicable, Salman Rushdie
sábado, 31 de marzo de 2007
Impase en el Frente del Este: Desenlace
Tal como lo había prometido, aquí está el desenlace de mi segundo relato.
Disfrútenlo.
Luego de que el último proyectil explotó, Sergheî oyó un ruido detrás suyo, y se lanzó hacia la fuente de este con el cuchillo en la mano. “¡Muere, maldito zorro nazi!”. El cuchillo iba dirigido hacia el cuello de Franz, -“Dios mío, este es el fin del viaje”- pero el zorro rápidamente puso su pistola-ametralladora en posición de tiro. Sergheî no se percató del movimiento, y continuó avanzando hacia Franz hasta que sintió el cañón de la pistola ametralladora golpeándole el hígado. “¡Na ciorti! (¡Demonios!)”. Franz estaba a punto de apretar el gatillo, cuando la punta del cuchillo que iba dirigido hacia su cuello se detuvo instantáneamente sobre su nuez de Adán. “¡Grosse scheisse! (¡Remierda!)”.
Sergheî miró hacia abajo, y vio el cañón de la pistola-ametralladora presionando sobre su hígado. Lo mismo hizo Franz, y vio el brazo, la mano y una parte del cuchillo. Ambos soldados se quedaron en esta posición por 5 minutos, que para ellos fueron 5 siglos. Luego, Franz trató de hablar con el soldado ruso:
-¿Sprachen sie Deutsche? (¿Hablas alemán?).
Sergheî meneó la cabeza, y dijo:
-¿Ghermanski soldat gavarit pa russki? (¿El soldado alemán habla ruso?).
De pronto, Franz recordó las clases de ruso que tomó con Dieter, y comenzó a hablar en ruso con un ligero acento alemán:
-Sí, hablo ruso. Mira, estamos en una posición incómoda. ¿Por qué no hacemos una tregua y resolvemos nuestros problemas como seres civilizados?
-¿Cómo puedo confiar en ti? Tú eres un miembro del Waffen SS - dijo Sergheî.
-¿Puedes olvidar por un segundo toda la propaganda sobre nosotros, por favor? Yo no soy el criminal sanguinario que mata a todo lo que se cruza en su camino.
Si no te has fijado en mi uniforme, yo no llevo el águila alemana. Eso indica que pertenezco a una unidad disciplinaria.
-¿Una unidad disciplinaria? ¡Vaya coincidencia, yo también estoy en una unidad de este tipo!
-¿Ves? Estamos en la misma cuestión, pero en lados opuestos. Te aviso que yo no peleo por el Reich y todas las cagadas que cuenta ese maldito bastardo llamado Hitler.
Yo me enrolé en el ejército porque quería conocer el mundo, pero la guerra estalló y fui acusado de cobardía hacia el enemigo durante la campaña polaca.
Para escapar de la Corte Marcial, mis amigos y yo aceptamos ser transformados en animales, creyendo que así nos ganaríamos una sentencia menos áspera.
Pero la sentencia fue cambiada a volver al frente, y esto es bastante áspero para mí. Mi única esperanza es que esta guerra se termine lo mas pronto posible,
y que pueda volver a Alemania con mi novia y mis padres. Eso es lo único por lo cual lucho.
-Bueno, yo era un Teniente en el Ejército Rojo hasta que ese hijo de puta llamado Stalin se puso paranoico y empezó a matar y encarcelar a los mejores oficiales que tuvo alguna vez el Ejército Rojo.
Yo fui deportado a un Gulag de Siberia. ¿Sabes qué es un Gulag? ¡Es el infierno en la tierra! Un terreno cercado con alambre de púas y con torres de observación, unas cuantas cabañas llenas con 50 personas o más,
frío glacial, congelamiento, tortura, trabajo forzado, enfermedades, piojos, ejecuciones arbitrarias por cualquier motivo... No puedo continuar narrando todos lo horrores que vi allí...
Pero un día, un Coronel del Ejército Rojo llegó a este lugar olvidado de Dios y nos ofreció a mis amigos y a mí la libertad a cambio de ser transformados en animales.
Todos aceptamos el trato, porque era nuestra última oportunidad de salir de ese infierno, y luego del experimento, fuimos enviados a luchar contra ustedes.
Mi última esperanza es que esta guerra termine de una vez por todas, y volver a Leningrado con mi esposa y mi hija. Por eso yo lucho, no por la Unión Soviética y todas las mentiras que cuenta Stalin
-Tu historia es bastante similar a la mía. ¿Ahora puedes confiar en mí?
-Una pregunta más antes de hacer la tregua: ¿Tú eres la única persona de tu unidad que piensa así, o todos tus camaradas tienen la misma opinión?
-¿Podrías creer que hasta el Teniente que está al mando tiene la misma opinión?
-¡Increíble! Y hasta hoy creía que todos los soldados alemanes lucharían hasta el último cartucho por las ideas de ese maníaco sanguinario de Hitler...
-Yo también creía lo mismo sobre los soldados rusos, hasta que oí tu historia. Bueno, hagamos la tregua.
-¿Y como procedemos?
-Para comenzar, dejemos las armas al mismo tiempo.
-Okay, aquí vamos.
Lenta y cuidadosamente, ambos soldados empezaron a bajar sus armas.
Franz dejó su pistola-ametralladora colgando de su hombro derecho, al mismo tiempo que Sergheî bajaba su brazo. Luego, el zorro se echó la pistola-ametralladora a la espalda, y el lobo guardó el cuchillo en su bota derecha.
Entonces Franz dijo:
-Ahora podemos volver en una pieza a nuestras unidades. Sobre este encuentro, jamás tuvo lugar.
-¡Un momento! ¿Qué hay de nuestras misiones? Nuestros superiores nos pedirán un reporte de ellas, y nosotros no las hemos cumplido.
-¡Tienes razón! Tenemos que inventar alguna historia sobre lo que vimos aquí.
Franz y Sergheî se sentaron en el suelo, y empezaron a pensar. De pronto, el lobo dijo:
-¡Ya sé! -dijo Sergheî- ¿Qué te parece si les contamos a nuestros superiores que no encontramos ningún rastro de tropas enemigas en el pueblo?
-Me parece bien -dijo Franz- Oye, antes de irnos, no quisieras intercambiar unas cuantos artículos conmigo?
-Pero esto podría destramar nuestras historias.
-No te preocupes por eso. Solo diles que los encontraste por allí en el pueblo, y estoy seguro que será suficiente.
-Si, intercambiemos.
Franz y Sergheî empezaron a buscar en sus uniformes artículos para intercambiar. El zorro sacó de los bolsillos de su chaquetón una barra de chocolate, un paquete de cigarrillos y una pequeña botella de schnapps.
El lobo sacó de su morral una bolsita de cuero llena de mahorka (tabaco negro ruso), un trozo de queque con nueces y una pequeña botella de vodka.
Ambos soldados pusieron sus mercaderías en frente de ellos, y comenzó el intercambio:
-Mi chocolate por tu queque con nueces -dijo Franz, luego de arrancar la etiqueta de papel que rodeaba al papel de aluminio.
-Vale. Toma el queque -dijo Sergheî mientras le pasaba el queque a Franz y recibía la barra de chocolate.
-Mi mahorka por tus cigarrillos.
-Vale. Esta mahorka hará las delicias de Dieter.
Franz vació toda la mahorka en su pañuelo, el cual lo ató como una bolsita.
Descargó el tabaco de los cigarrillos en la bolsita de cuero de Sergheî con la ayuda de un pequeño trozo de alambre que encontró en uno de sus bolsillos.
-Mi vodka por tu schnapps -dijo Sergheî mientras le pasaba la botella a Franz.
-Vale. Espera un poco a que rasguñe la etiqueta de mi botella de schnapps.
Franz rápidamente rasgó el papel con sus garras, y le dio la botella a Sergheî. Cuando el intercambio terminó, ambos soldados se levantaron y se dieron la mano:
-Ahora podemos volver a nuestras unidades -dijo Sergheî.
-Tienes razón -dijo Franz-. Ahora tengo una historia que contar a mis hijos y a mis nietos.
-Yo también. A propósito, ¿cuál es tú nombre?
-Me llamo Franz Fuchs, y soy de Berlín.
-Yo soy Sergheî Volkovich, de Leningrado.
-Gusto en conocerte, Sergheî.
-Igual yo, Franz.
Los dos soldados se dieron la mano otra vez, y continuaron conversando:
-Yo me voy a quedar aquí un rato más para cortar un poco más de carne de caballo -dijo Sergheî- ¿Quieres un poco?
-Sí, es el ingrediente principal para un plato que comí durante la campaña francesa.
Sergheî y Franz se arrodillaron delante del caballo muerto, y empezaron a cortar la carne.
Cuando terminaron, el morral de Sergheî y el estuche de la máscara antigás de Franz estaban llenos de carne de caballo. Los soldados se levantaron y dijieron:
-Es tiempo de volver con nuestros camaradas -dijo Franz.
-Tienes razón -dijo Sergheî. -Buena suerte, espero que puedas volver con tus seres queridos.
-Lo mismo para ti.
Los soldados se dieron la mano, y se dirigieron hacia donde habían dejado sus fusiles y cartucheras. Luego de haber recogido su impedimenta, tomaron el camino de vuelta a sus unidades. Franz y Sergheî salieron del pueblo a las 730 horas, y llegaron a las actuales locaciones de sus unidades sin ningún problema.
Franz se enrumbó hacia el bosque. Luego de dejar atrás el pueblo por el camino que iba hacia el norte, él trepó la colina y se volvió para mirar el pueblo.
Se sintió tan afortunado por haber sobrevivido a este impase, que se puso a rezar. “Dios, gracias por darme un día más de vida. Por favor, ayúdame a sobrevivir esta absurda guerra y a volver vivo con mi novia y mis padres. Amén”.
Luego de terminar su oración, Franz bajó de la colina y continuo su camino hacia el bosque. Una vez junto al lindero de este, él miró su reloj antes de entrar: eran las 815 horas.
Mientras Franz entraba al bosque y se acercaba al vivaque, Rolf vigilaba la senda que salía de este oculto detrás de un arbusto de frambuesas. “Me pregunto que estará haciendo Franz ahorita mismo. Espero que no le haya sucedido nada malo ¡Un momento, lo estoy oliendo en este instante!”. Cuando Franz se acercó al arbusto de frambuesas, sintió el olor de Rolf.
“¡Compadres, ya llegué!”. Pero Rolf solamente alcanzó a decir desde el arbusto:
-¿Para que luchas?
-¡Para salvar mi pellejo! -contestó Franz.
Rolf se levantó de detrás del arbusto llevando su MG 34 en sus manos. Se dirigió hacia Franz y le palmeó la espalda. Inmediatamente le preguntó sobre la misión:
-¡Desembucha cuñao! ¿Qué viste en ese pueblo miserable?
-¡Oh, nada especial! Unas cuantas casas cañoneadas, un caballo muerto y ningún rastro de los rusos.
-¿Estas seguro? Uno de tus bolsillos huele a mahorka, y solamente Dieter y los soldados rusos fuman ese tabaco.
-Bueno, la historia que te voy a contar debe quedar solamente entre nosotros dos...
Y Franz le contó a Rolf todo el incidente con el explorador ruso en el pueblo, incluyendo la historia que este le contó.
Como prueba, Franz le enseñó los artículos que había intercambiado con el explorador ruso y los trozos de carne de caballo. Rolf estuvo de acuerdo en guardar el secreto, los dos amigos se dirigieron hacia el vivaque.
Allí, Franz fue alegremente recibido por el Teniente y los demás miembros del Kommando:
-¡Buen trabajo, Franz! -dijo el Teniente Hartmann.
-¡Lo lograste! -dijieron Hans y Werner.
-¡Buena, Franz! -dijieron Wilhelm y Dieter.
-Gracias Teniente, gracias muchachos. No pensé que iba a salir vivo de allí.
-¡Muchachos, esto debe celebrarse con un schnapps hecho en casa! -dijo Karl.
-¿Schnapps hecho en casa? ¡Cielos, no he bebido algo así desde el proceso de la Corte Marcial! -dijo Wilhelm.
-Okay, traigan todos sus tazas aquí -dijo Karl.
El Teniente Hartmann sacó de su mochila una botella de schnapps hecho en casa, la abrió y sirvió el trago a cada soldado. Luego el se sirvió su porción, y brindó con los soldados:
-¡Por el fin de la guerra! -dijo Karl.
-¡Por el fin de la guerra! -dijieron los soldados.
El Teniente y sus hombres golpearon sus tazas de acero, y lentamente bebieron el schnapps. Luego Karl le preguntó a sus hombres:
-¿Qué les parece el schnapps hecho por mi padre?
-¡Exquisito! -dijo Rolf.
-¡Uno de los mejores schnapps que he probado! -dijo Dieter.
-¡El schnapps de su padre es lo máximo! -dijieron Wilhelm y Hans.
-¡Se merece una medalla de oro! -dijieron Franz y Werner
-Gracias, no pensé que este schnapps iba a tener tanto éxito con ustedes.
Cuando todos terminaron de beber su taza de schnapps, Hartmann llamó aparte a Franz para elaborar el reporte de la misión. Franz se acercó a la piedra sobre la cual estaba instalada la radio, y el Teniente empezó a hacerle preguntas mientras tomaba notas en un papel:
-Bueno Franz, dime cual es la situación en el pueblo.
-No hallé rastro de tropas rusas allí, Señor.
-¿Eso indica que el camino está libre para mandar los tanques y las tropas?
-Totalmente, Señor.
-Okay, eso es todo. Puedes retirarte.
-Gracias, Señor.
Luego de que Franz se fuera, Hartmann llamó a Dieter:
-¡Dieter, ven aquí! Necesito enviar un mensaje a Schwarzenstein sobre la situación en esta área.
-Voy en camino, Señor.
Dieter llegó prontamente, y encendió la radio. Entonces, Hartmann le dictó el mensaje:
-Envía esto: “Misión cumplida. Sector libre de actividad enemiga. Vía libre tanques y tropas. Firma, Teniente Hartmann”.
Dieter rápidamente codificó el mensaje, y lo envió.
La respuesta llegó al instante. Luego de decodificarla, esta decía: “Buen trabajo, Hartmann. Caballería e infantería en camino. Firma, Coronel von Schwarzenstein.
Luego que Karl leyera el mensaje, dijo:
-Dieter, recibe todos los mensajes y ten a la mano tu mochila, casco y arma. Quizás nos tengamos que ir en algún momento.
-Si Señor.
-Para todos los demás, tengan su impedimenta a la mano. Tal vez tendremos que dejar este lugar -dijo Hartmann a los demás soldados.
Cuando Hartmann se fue a juntar su impedimenta, Dieter llamó a Franz:
-¡Hey, Franz! ¿Me podrías devolver mi MP 40 y mis porta-cargadores?
-Voy en camino -Franz se dirigió hacia donde la radio estaba instalada- Claro, aquí los tienes.
-Gracias. Oye, ¿ese olor de mahorka viene de uno de los bolsillos de tu chaquetón?
-Si, encontré un poco en una casa del pueblo -Franz metió la mano en su bolsillo, sacó su pañuelo lleno de mahorka, y se lo dio a Dieter- Toma, es para ti.
-¡Muchas gracias! Mi tabaco de pipa se había terminado. Una cosa más, ¿podrías cuidar la radio mientras voy a recoger mi impedimenta?
-¡No hay problema!
-Gracias, cuñao.
Dieter se fue a recoger su impedimenta, y Franz cuidó la radio por un rato. Afortunadamente, no se recibió ningún mensaje hasta que Dieter volvió a su puesto.
De pronto, Franz se acordó de la carne que había en el estuche de su máscara antigás. Rápidamente lo abrió y revisó el contenido. Aún estaba fresca.
“Parece que voy a tener que preparar algo rápido con ella antes de que se pudra”.
Así que se dirigió hacia donde había dejado su impedimenta. De la bolsa donde guardaba la comida y los instrumentos de cocina sacó la cocinilla, un balde plegable de 2 litros, una olla de 2 litros, una botella de vinagre, sal y pimienta.
Instaló rápidamente la cocinilla en el mismo sitio donde había estado esta mañana, y puso la olla encima.
Miró su reloj: eran las 900 horas. “Una hora es suficiente para hervir y sazonar la carne”. Luego se fue corriendo hacia el arroyo cercano con el balde, de donde volvió con este lleno. Llenó con solamente un litro de agua la olla, puso adentro la carne, junto con la sal, la pimienta y el vinagre.
Cuando la carne empezó a hervir, el olor atrajo al Teniente, Rolf, Werner, Wilhelm y Hans:
-¿Qué estás cocinando, Fuchs? -preguntó Hartmann.
-Carne de caballo para los sánguches. Como estamos a punto de irnos, pensé que un plato rápido sería apropiado para la situación.
-¿Y cuándo estarán listos? -preguntaron Rolf, Werner, Wilhelm y Hans.
-Dentro de poco ¿Podría alguien ayudarme a cortar lo que queda del pan?
-¡Yo! -dijo Hans.
-Okay, ven aquí y corta algo de pan, por favor.
Hans fue donde la “cocina” y empezó a cortar lo que quedaba de pan. Pero Dieter oyó la conversación, y gritó desde su puesto:
-¿Cuando los sánguches estén listos, podría alguien traerme uno, por favor?!
-¡Yo me encargo de esto! -dijo Wilhelm.
-¡Gracias!
-¡De nada!
Hasta que la carne estuvo lista, Dieter recibió y decodificó unos cuantos mensajes. La mayoría de ellos hablaban sobre movimientos de las tropas de ambos bandos. El Teniente Hartmann leyó todos los mensajes decodificados, y se puso a pensar sobre el curso que iba a tomar la guerra. Al poco tiempo, la carne estuvo lista y los dos cocineros prepararon los sánguches.
Hartmann y los soldados se dirigieron a la “cocina” para recoger sus sánguches. Pero antes de que reciban su almuerzo, Dieter recibió el tan esperado mensaje:
-¡Señor, venga rápido! ¡Esto es importante!
-¡Voy en camino! -dijo Hartmann.
Hartmann corrió hacia la radio, y leyó el mensaje decodificado.
Este decía: “Necesitamos su ayuda. Resistencia rusa encarnizada afueras Vyasma. Unas tropas atrapadas en ciudad. Firma, General Kurtmeier”.
Karl consultó sus mapas de nuevo, y envió un mensaje a Kurtmeier. Después, envió un mensaje a un amigo suyo que estaba a cargo de una división de transportes. Le preguntó si podía llevar a su unidad hasta Vyasma, y recibió una respuesta afirmativa.
Después volvió a consultar sus mapas y gritó:
-¡Muchachos, nos largamos de aquí! Tenemos que encontrarnos a 5 km de aquí con una columna de transporte que nos llevará a Vyasma. Allí, los muchachos de Kurtmeier tienen unos problemas con Iván.
-¡Sí, señor! Espere un ratito hasta que recibamos nuestro almuerzo -dijieron los soldados.
-Okay, pero apúrense.
Dieter apagó la radio y la empacó para el viaje, luego corrió a recoger su sánguche.
El Teniente y los soldados recibieron sus sánguches de caballo, y los guardaron en sus gamelas. Luego, Franz lavó rápidamente los utensilios de cocina y los guardó en su bolsa.
Cuando todos los soldados estuvieron cargados con sus mochilas, equipos y armas, Hartmann dijo:
-Okay muchachos, esfumémonos de aquí antes que Iván nos esfume.
-¡Sí, Señor! -dijieron todos los soldados.
Y nuestros soldados dejaron el bosque silbando bajito una canción militar llena de dobles sentidos y lisuras.
Llegaron a la estepa a las 1100 horas, y caminaron hacia lo desconocido.
Ninguno de ellos estaba seguro de lo que traería el futuro. Un día más, otra lucha más... pero con cada lucha sin pérdidas, se sentían más cerca de sus seres queridos
FIN
Publicado por
Comandante Bigotes
en
8:02 a.m.
No han caído bombas
Etiquetas: Alemania, alimañas, Ejército Rojo, relato, Rusia, Segunda Guerra Mundial, Waffen SS
